lunes, 4 de mayo de 2009

SUPUESTA

Cállate, calla ya que te escucharan
Y tu voz perdida
Se fundirá con el sudor de tu mente.

Tu mente tan pulcra e indiferente
Tan necesariamente necesitada
Grita!! Hasta que los oídos del cielo te escuchen
Y la vida en la tierra rezongue
Yo solo tú.

Manipulada por tus pensamientos
Sobornada por tus lamentos
Victima de tus secuestros
Homicida de tus sueños

Cuéntale, cuéntale ya!!
Todo lo que tus ojos rasgados han visto
Cuéntale como la riza del niño
Se ha confundido con lo gritos del dolor.

Como el tirano de la muerte
Domino el yupendi de tu corazón
¿Cómo? Dime tú, porque ya
Ni la respuesta confía en su pregunta
Ni su pregunta honra a su respuesta.

Como yo!! Podré saber
Si la voz del viento seguirá siendo,
Cómplice de mi respiración
Si lo que tu piel y la mía sienten
Es el reflejo de un eventual espejismo.

Si el rojo aroma de tus ojos
Seguirá estando ahí
Aunque sea solo para observar.



Visible Evidencia*!

Astuto pero torpe
Te mueves por el umbral del silencio
Como flechas me lastimas,
Como plumas me convences.

Pero no creas lo se!!
Se como tus ojos reflejan
tu subjetiva inseguridad
y tu carente humildad.

Rey de la verdad
Y homicida del amor
Te conozco…
Y aun así convivo.

Convivo con tu flexible olor
Con tus humillantes palabras
Con tu abusiva sombra
Y tu permisiva mirada

Te encanta, adoras alardear
Y embellecerlo todo
Con persuasivas palabras
Juegas y te sometes.

Si!! Hasta tu propio ser
Lo culpas y convences
De lo que aparentemente no es cierto.

Rey de las palabras tibias
Y los momentos buscados
Te conozco y no entiendo
Si es que lo se!
O me gusta saberlo.

Tomare la desición
Cuando sea el tiempo indicado,
O cuando lo indicado no sea el tiempo,
Si no el sentido y el hecho exacto.

En que tu mirada y la mía se crucen
Y se den cuanta que nada ven
Más que desolación y penuria.

Me permites*!

Tantas lagrimas derramadas,
Por una canción sin estribillo,
Tantas puñaladas en la espalda,
Por una mirada sin sentido.

Tantos amaneceres perdidos,
Tantos segundos olvidados,
Tantos suspiros vetados,
Por la fría mano del desamor.

Y aquí estoy… creyendo en ti otra vez,
Confiando en tu encantador poema,
En tu siniestro y abusivo lema
Y aquí estoy… creyendo en ti otra vez.

Confiando en esos bellos ojos,
En esa adorable piel canela,
En esas fuertes manos,
Y en el largo suspiro de sus venas.
Y es que lo quiero
Desde que en mi camino lo pusiste,
Y es que confió,
Desde que su nombre me diste,
Y es que creo… en ti
Desde que permitiste que lo quisiera con todo mi ser.